jueves, 23 de junio de 2011

Hacerse valer

Es algo que todos tenemos que saber hacer porque no podemos dejar que la gente pase por encima nuestra.
No es bueno dejar que la gente piense que puede manipularte como les venga en gana ni acudir a su llamada cuando les conviene porque si de verdad quieres que la gente te tenga un poco en cuenta debes darte cuenta de ello. Yo lo he hecho y realmente he visto que es cierto.
Mucha gente tiene la poca educación y la poca vergüenza de aprovecharse de ti cuando les conviene sin importar nada más, solo su propio beneficio, y son esas mismas personas las que nos hacen darnos cuenta de que por mucho que digan que son tus amigos, que siempre estan pendientes de ti, realmente no lo estan.
Resulta deprimente que las personas que consideras ''tus amigos'' realmente no lo sean despues de tanto tiempo y de tanta confianza invertida. Piensan que como siempre has estado ahi para ellos no puede ocurrir que en un momento dado dejes de estarlo. Piensan que por esa razon pueden tratarte como les de la gana y que nunca te vas a quejar.
Esas personas estan equivocadas porque el dia menos pensado quiza los papeles cambien de mano y sean ellos los que se sientan como me siento yo ahora: ¿traicionada? Permitidme dudarlo. Diría mas bien... Asqueada

miércoles, 15 de junio de 2011

Para ti

No es envidia lo que siento. Estoy segura de ello. Mi problema es que me repatean el orgullo las personas falsas que ademas tienen un concepto de sí mismas demasiado elevado. Las personas que se creen que por el simple hecho de tener amigos pueden permitirse el lujo de trarar a los demás como si no fueran más que basura. Esas personas son las que realmente se merecen no tener amigos.
Pero no os confundáis. En mi crítica no incluyo a personas con un mal dia, porque todos hemos tenido días asi y lo hemos pagado con el mundo, mi crítica va expresamente a personas como tú, que nunca leerás esto porque crees que eres demasiado buena como para dedicarte a cosas por las que los demás no te halagen todo lo que te gustaría. Para tí porque crees que la lectura-escritura es sólo para empollones que no tienen nada que hacer. Para tí que piensas que esto es una pérdida de tiempo. Para tí que crees que por fumar o beber eres mas guay que nadie. Para tí que te dedicas a meterte en problemas para que despues los demás te saquemos y aún así decir que el mérito es tuyo.
Para tí, por lo falsa y lo mala persona que eres a veces, porque te crees mejor que nadie cuando eres de lo peor.

Aún consigues hacer me ponga nerviosa y que me tiemblen las piernas con cada palabra que me dices. Por mucho que lo intento, no puedo evitar sentir unas ganas irefrenales de estar a tu lado reviviendo aquellos maravillosos días.
Me cuentas tus planes sin saber la profunda tristeza que me causa oir cómo continuas tu vida sin mi, sin pensar en lo mucho que me gustaría formar parte de ella otra vez.
Con cada broma que haces, se prolongan mis risas más de lo que deberían, pero no son risas normales, son las risas que una persona emite cuando está enamorada. Risas tontas que no tienen sentido y que duran mas de lo normal, con una bocecilla chillona y aguda que rompería hasta el más duro de los cristales. Que si cualquiera me oyera, pensaría que me he vuelto loca, pero no una de esas locas que van a los manicomios (que tambien), si no una de esas locas que andan por la calle mirando el cielo con una eterna sonrisa tonta en sus labios, una de esas que mientras el profesor explica está pensando lo genial que sería tenerte conmigo para soportar el calbario de profesor y que esta deseando levantarse de la silla para salir de la clase cogida de tu mano a cualquier lugar en el que pudiéramos estar solos, juntos, como lo estuvimos una vez pero que mi estupidez y mi parte paranoica no dejaron que continuase.
Cada día pienso en qué hubiera pasado si no hubiera tomado ésa decisión, si todavía estaríamos juntos o si las cosas hubieran acabado mucho peor. No lo sé, y definitivamente no lo sabré, pero comparando lo que vivo ahora con lo que quizá me hubiera tocado vivir de haber dejado que las cosas se prolongasen y acabasen peor, prefiero haber tomado aquella decisión y desahogarme ahora escribiendo todo lo que pasa por mi mente en un blog ante la posibilidad de haberte perdido para siempre.