jueves, 23 de febrero de 2012

Hope*

La esperanza es, definitivamente, para todos aquellos que pueden permitirse el lujo de tenerla. En cambio, los que no tenemos o hemos perdido la esperanza sobre cualquier aspecto de nuestras vidas, cuando deberíamos vivir ''más felices'' porque dejamos de esperar nada de nadie, vivimos con una desilusión constante que se instala en el pecho y que es inamovible.
García Lorca escribió: ''El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida''. Quizá tuviera razón, quizá esta sensación constante de vacío en nuestro pecho nos consuma poco a poco,quizá la pérdida de la esperanza signifique que nos convirtamos en algo así como ''zombies''... Porque de eso se trata, ¿no?
El que pierde la esperanza se siente perdido, no sabe cuál es su propósito en la vida ni encuentra razones para vivirla. Simplemente ''apaga'' su humanidad, deja de sentir como mecanismo de defensa, porque puedes apostar que el que pierde la esperanza pierde también la fe. La fe en los demás, en la humanidad, la fe en que algo bueno puede ocurrir en cualquier momento, la fe en TODO y en TODOS. Se deja llevar, para que la vida lo tire de un lado a otro, que lo utilize como le venga en gana, que se ría de sus fallos y sus caídas, en el fondo esperando que con ello consiga una respuesta que le haga abrir los ojos: una respuesta agresiva, una chispa de valor que avive de nuevo esa vida que ya no debería llamarse vida, porque esto no es vivir.

lunes, 13 de febrero de 2012

14 de Febrero

Otro 14 de Febrero sola. Un año más. No debería ser diferente del resto de 14 de Febrero o del resto de días del año en general.
Sin embargo, lo es.
No sabría decir exactamente cúal es la causa de la excesiva sensación de soledad que mucha gente sentimos en este día. Quizá sea porque el resto de personas (las que están enamoradas y felices) sobresalen del resto más de lo normal. Quizá sea porque en este día con solo ver las caras de la gente puedes decir con toda certeza si piensan pasar este día solos o acompañados, si están desilusionados porque esa persona que para ellos es especial no ha aparecido en sus vidas como esperaban o si, como yo, ya han perdido la esperanza de que su príncipe azul aparezca tras una esquina, no con un gran ramo de flores o una canción que cantar, si no simplemente con un ''te quiero'' en los labios.
Por supuesto que me alegro por aquellos que tienen la suerte de poder compartir un día como éste con alguien, y realmente espero que ese número de personas aumente mucho, pero me decepciona un poco el saber que este año, como en los años anteriores y posiblemente los próximos, no me encontraré entre los afortunados y afortunadas.

No se trata únicamente de que todo lo que necesitas sea amor, quizá simplemente necesitas ese cariño, ese abrazo, ese calor que solo una persona en especial podría darte, ese ''te quiero'' que te haría subir las pulsaciones, ese brazo alrededor de tu cintura que te hace sentir segura, ese ''siempre estaré aquí contigo'', ese ''te he echado de menos''...


miércoles, 8 de febrero de 2012

Loneliness*

En numerosas ocasiones la gente me pregunta cómo estoy (¿y a quién no?). Mi respuesta siempre es la misma: ''bien, sin nada que contar... como siempre'' aunque en la mayoría de veces sea mentira.
Siempre resulta mucho más sencillo fingir que todo va bien y que no hay ningún problema a explicar tus problemas y tus preocupaciones, sobre todo cuando no hay nadie para escuchar.
Porque, ¿qué es la soledad sino la ausencia de gente con la que compartir tus sentimientos y tus emociones?
Nacemos solos y morimos solos, y no hay nada que podamos hacer para evitarlo. No acabo de entender la necesidad que tenemos de pasarnos el día rodeados de gente, como si quisiéramos que alguien esté presente para ser testigo de todo lo que hacemos y decimos, como si fuera a cambiar algo, como si sirviera para que alguien nos recuerde cuando ya no estemos.
Testigos, como lo es la luna de un beso en una noche de verano; como el sol en un paseo por el parque; como unos curiosos ojos a través de una ventana que nos espían con sigilo; como una luz al final del camino, que está ahí para guiarnos y darnos fuerza para levantarnos en las caídas y saltar los obstáculos...

lunes, 6 de febrero de 2012

Romantic*

Que le voy a hacer. Soy una romántica.
Me gustan los cuentos de hadas, esas historias de príncipes que luchan contra un dragón para salvar a su princesa. Me gustan las historias de amores prohibidos, de amores imposibles. Me gusta soñar. Me gusta imaginar un mundo en el que solo estamos tu y yo, en el que nada ni nadie es capaz de separarnos. Me gusta todo aquello que me recuerda a ti.
Me gusta la música, sobre todo cuando lo único que puedo hacer es ponerme los auriculares y subir el volumen al máximo porque es la única manera que tengo de escapar de un mundo en el que no estas tú.
Me gusta la manera en la que confías en mí, y los escalofrios que me recorren la espalda cuando me dices que me quieres, aunque no lo digas en serio. Me gusta esa manera especial que tienes de hablar. Me gusta que no te importe nada. Me gusta tu forma de bromear, que muchos no entienden. Me gusta lo tierno que puedes llegar a ser sin saberlo. Me gusta que sepas que te quiero, pero que no haya cambiado nada entre nosotros.
Me gusta tu risa, el sonido de tu voz. Tu inconfundible olor, que ya practicamente he olvidado. El brillo de tus ojos, que jamás olvidaré.
Me gustan muchas cosas, sin duda, la que más me gusta de todas eres tú. Pero no puedo olvidarme de las cosas que me encataría que ocurriesen, y sin embargo, no ocurrirán.