jueves, 23 de febrero de 2012

Hope*

La esperanza es, definitivamente, para todos aquellos que pueden permitirse el lujo de tenerla. En cambio, los que no tenemos o hemos perdido la esperanza sobre cualquier aspecto de nuestras vidas, cuando deberíamos vivir ''más felices'' porque dejamos de esperar nada de nadie, vivimos con una desilusión constante que se instala en el pecho y que es inamovible.
García Lorca escribió: ''El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida''. Quizá tuviera razón, quizá esta sensación constante de vacío en nuestro pecho nos consuma poco a poco,quizá la pérdida de la esperanza signifique que nos convirtamos en algo así como ''zombies''... Porque de eso se trata, ¿no?
El que pierde la esperanza se siente perdido, no sabe cuál es su propósito en la vida ni encuentra razones para vivirla. Simplemente ''apaga'' su humanidad, deja de sentir como mecanismo de defensa, porque puedes apostar que el que pierde la esperanza pierde también la fe. La fe en los demás, en la humanidad, la fe en que algo bueno puede ocurrir en cualquier momento, la fe en TODO y en TODOS. Se deja llevar, para que la vida lo tire de un lado a otro, que lo utilize como le venga en gana, que se ría de sus fallos y sus caídas, en el fondo esperando que con ello consiga una respuesta que le haga abrir los ojos: una respuesta agresiva, una chispa de valor que avive de nuevo esa vida que ya no debería llamarse vida, porque esto no es vivir.

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